A medida que el embarazo avanza la mujer comienza a preocuparse por cómo será dar a luz. Esto puede causarle mucha tensión y nervios, especialmente si se trata de una madre primeriza. Conocer cuáles son y qué es lo que ocurre en cada una de las fases del parto puede ayudarle a estar más concienciada y a afrontar este momento tan importante con mayor tranquilidad.

 

¿Sabes lo que son los “pródromos” del parto?

Aunque no se trata de una de las fases del parto propiamente dicha muchas mujeres experimentan, en los días previos a dar a luz, algunas molestias que indican que el parto se acerca.  Son los llamados “pródromos”, cuyo síntoma más común son unas breves contracciones, de ritmo irregular, que pueden durar varios días y que tienen como objetivo ablandar el cuello del útero.

A veces estas contracciones producen un dolor similar al de la menstruación pero en otras ocasiones son prácticamente imperceptibles. En ningún caso deben confundirse con las falsas contracciones uterinas de Braxton Hicks  ni  con las verdaderas contracciones de la dilatación, rítmicas, progresivas e intensas.

Otros de los síntomas de los pródromos del parto son la expulsión del tapón mucoso (no ocurre en todos los casos pero a veces la mujer lo nota y eso es sinónimo de que el parto se desencadenará pronto), el ablandamiento del cuello del útero (qué únicamente se detecta con una exploración física), el descenso del abdomen (con el consiguiente alivio de la zona del estómago) y una mayor sensibilidad emocional.

¿Cuándo comienza el parto?

Médicamente el parto comienza cuando se dan estas tres circunstancias:

  • Hay un acortamiento del cuello del útero del 50% (coloquialmente se dice que el cuello del útero “se ha borrado”).
  • La dilatación del útero es mayor de 2 centímetros.
  • Hay al menos dos contracciones regulares y rítmicas cada 10 minutos.

A partir de este momento las fases del parto se sucederán progresivamente.

 

 Las fases del parto: dilatación, expulsión y alumbramiento

Aunque de forma coloquial hay quien divide el parto en dos partes (“trabajo de parto” para referirse a la dilatación y “parto” para  la salida del feto) los médicos distinguen tres fases del parto diferenciadas: dilatación, expulsión y alumbramiento.

Dilatación

La primera de las fases del parto comienza con la rotura del saco amniótico que implica la expulsión, a través de la vagina, del líquido amniótico (lo que popularmente se llama “romper aguas”). Después se desencadenan las contracciones, cada vez más frecuentes e intensas en dolor.

El proceso de dilatación puede subdividirse, a su vez, en otras tres sub-fases del parto:

  • Parto latente. Con contracciones poco frecuentes (aproximadamente cada 15 minutos). La dilatación es de 3-4 centímetros. Esta fase puede durar varias horas.
  • Fase de transición. Las contracciones se producen con mayor frecuencia (cada 5 minutos) y la dilatación alcanza los 6 centímetros.
  • Parto activo. Las contracciones son cada vez más intensas y se acompañan con una sensación de ganas de empujar. La dilatación se sitúa entre los 7 y los 10 centímetros. Debido a que el parto es inminente, éste es el momento en que la mujer puede solicitar la anestesia epidural.

Expulsión

Cuando la dilatación supera los 10 centímetro comienza la segunda de las fases del parto: la expulsión del feto, que se refuerza con los empujes de la madre o “pujos”.

En esta fase es muy importante que la madre esté relajada para respirar correctamente aplicando los conocimientos adquiridos durante las clases de preparación al parto. El empuje se realiza mediante una contracción abdominal y, después, la madre debe coger aire profundamente que volver a empujar con la siguiente contracción.

La fase de expulsión puede durar hasta dos horas, siendo más larga si se ha administrado a la mujer anestesia epidural. Al igual que ocurre con la dilatación, suele ser más lenta y costosa en madres primerizas.

En muchas ocasiones, en la fase de expulsión es necesario realizar una episiotomía (pequeña incisión en la pared de la vagina) para que el orificio de salida sea mayor y evitar desgarros descontrolados. En otros casos, y si esta fase se alarga mucho por falta de dilatación,  también se puede administrar a la mujer oxitocina para facilitar el proceso.

Esta fase del parto termina cuando el bebé ya está fuera.

Alumbramiento

Aunque para muchas personas el parto termina con la salida del bebé al exterior. Médicamente existe una tercera fase que se corresponde con la expulsión de  placenta, membranas ovulares y cordón umbilical y la sutura de las zonas desgarradas.

El alumbramiento (que así se llama la última de las fases del parto)  se acompaña de contracciones leves que apenas implican dolor. Por norma general la OMS recomienda realizar un alumbramiento dirigido mediante la administración de oxitocina para agilizar esta fase y  disminuir el riesgo de hemorragias postparto.

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