La infertilidad masculina es la causa directa en más del 20% de los casos de parejas que tienen problemas para concebir. Puede ser primaria (cuando el hombre no ha tenido hijos de forma natural anteriormente); o secundaria (si ya ha tenido hijos y ahora no puede). En ningún caso debe confundirse este problema con la esterilidad, una enfermedad del sistema reproductivo que inhibe la capacidad del cuerpo de cumplir con la  función básica de la reproducción.

 

¿Cómo se diagnostica la infertilidad masculina?

Se considera que una pareja tiene problemas de fertilidad cuando, estando en buenas condiciones de salud y manteniendo relaciones sexuales durante un año sin utilizar métodos anticonceptivos, el embarazo no se produce. En más de un 60% de los casos la infertilidad se debe a una combinación de circunstancias en ambos miembros de la pareja. Si la causa tiene su origen únicamente en el varón, hablamos de infertilidad masculina.

Para realizar un diagnóstico de infertilidad masculina es necesario que el hombre se someta a una exploración física y  a diferentes pruebas de análisis endocrinológico.  Hay que tener en cuenta que la infertilidad masculina puede ser temporal debida a infecciones, aparición de variocele o por trastornos endocrinos. Otras veces, ante anomalías genitourinarias congénitas o adquiridas, el examen físico de urólogo suele determinar la causa y es posible solucionar el problema con el tratamiento adecuado.

Generalmente la infertilidad masculina no presenta ningún síntoma y su detección se produce cuando una pareja quiere tener descendencia. En la mayoría de los casos de este tipo de infertilidad tiene solución. Si no, se pueden tener en cuenta diferentes tratamientos de reproducción asistida para tener hijos.

 

Espermiograma: qué es y dónde se realiza

Una de las pruebas más importantes para detectar y diagnosticar la infertilidad masculina es el espermiograma. Su realización es sencilla: tras un periodo de abstinencia sexual de entre 3 y 5 días, el paciente deberá obtener una muestra de semen a través de la masturbación. Ésta se recoge en un bote estéril, siendo muy importante depositar la cantidad total del eyaculado. Después se realiza en laboratorio un examen macroscópico (volumen, viscosidad, pH); y microscópico (cantidad de espermatozoides, morfología, motilidad, presencia de microorganismos, etc.) del mismo.

La  interpretación de los resultados del espermiograma se realiza según criterios de la OMS establecidos en el “Manual para el Examen del Semen Humano y la Interacción Moco-Semen”, un texto que se edita y revisa periódicamente y que arroja luz sobre las posibles causas de la infertilidad masculina.

El espermiograma confirma enfermedades testiculares como variocele, hidrocele o criptorquidia.  Otros problemas hormonales como el hipogonadismo, la  hiperprolacterina, el hipertiroidismo, el hipotiroidismo o la diabetes también afectan directamente al desarrollo espermático y por lo tanto pueden ser confirmadas con  esta prueba.

 

Infertilidad masculina: causas principales

En muchos casos la infertilidad masculina es un  trastorno multifactorial que requiere la intervención de un equipo multidisciplinar de expertos y médicos para detectarla. A continuación enumeramos algunas de sus causas más comunes:

  • Variocele (varices en los testículos), causada por un aumento de la temperatura escrotal que incide negativamente en la calidad del semen.
  • Infecciones genitourinarias y enfermedades de transmisión sexual.
  • Cuando uno de los dos testículos no ha descendido al escroto y se mantiene en el interior del abdomen siendo imposible que cumpla su función reproductora.
  • Trastornos de almacenamiento del semen y factores sexuales como eyaculación precoz, eyaculación retrógrada o anaeyaculación (ausencia de eyaculación).
  • Enfermedades sistémicas que involucran a varios órganos del cuerpo como la diabetes.
  • Cuando los testículos no son funcionales.
  • Factores inmunitarios.
  • Obstrucciones en las vías espermáticas.
  • Trastornos hormonales como producción excesiva de prolactina (hiperprolactinemia), déficit aislado de testosterona, hipotiroidismo o hiperplasia adrenal congénita.
  • Alteraciones de origen genético como el síndrome de Klinefelter, el síndrome XYY o el síndrome de Noonan.

Otros elementos que contribuyen a la infertilidad masculina son:

  • Abuso de sustancias como alcohol, tabaco o drogas.
  • Obesidad o mala alimentación.
  • Contacto directo con sustancias tóxicas.
  • Lesiones en el escroto y en los testículos.
  • Consumo de ciertos fármacos que afectan a la cantidad y calidad del esperma.
  • Pérdida de calidad espermática relacionada con la edad.

 

Infertilidad masculina: tratamientos y terapias

En la mayoría de los casos la infertilidad masculina puede tratarse una vez localizado su origen. Los diversos tratamientos y terapias son:

Cirugía

Mediante una operación es posible eliminar el bloqueo físico que impide el paso de los espermatozoides o recanalizar los conductos deferentes para que los espermatozoides puedan salir correctamente en la eyaculación. Puede utilizarse en casos de variocele o de obstrucciones en las vías genitourinarias causadas por infecciones o malformaciones congénitas.

Tratamiento hormonal

El origen de la infertilidad masculina está, en muchas ocasiones, en alteraciones en el eje hipotálamo-hipófisis-testículo. Un análisis hormonal puede establecer qué hormonas se producen de forma anormal y establecer un tratamiento para equilibrarlas.

Cuando el origen de la infertilidad masculina es desconocido o en casos leves el urólogo aconseja realizar ciertas adaptaciones en la alimentación que pueden mejorar la calidad del semen. Se recomienda llevar una dieta sana y comer mucha fruta y verdura por su alto aporte en vitaminas y complejos antioxidantes y pescado azul por su alto contenido en omega 3.
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